- DIARIO DE LA CUARENTENA #4 - LECCIONES DE REALIDAD -

01.04.2020

En agradecimiento a sanitarios y demás trabajadores imprescindibles para nuestra sociedad...

Decía Pepe Mujica hace unos días que este virus nos está dando perspectiva global, haciéndonos ver que no somos una especie todopoderosa e indestructible, sino que somos seres muy frágiles a pequeños cambios en el ecosistema, como lo es la aparición de un nuevo virus. Por eso, añadía, es tan necesario seguir preocupándonos por el medio ambiente, aunque parezca un problema tan lejano y difuso debido al coronavirus. Porque a largo plazo nos va la vida en ello. 

Y no solo se nos está revelando nuestra fragilidad como especie, sino también la fragilidad de nuestro modo de vida. Especialmente en sociedades muy consumistas, como la europea o la americana, estamos viendo cómo la situación de confinamiento e interrupción de la actividad económica nos está haciendo poner los pies en la tierra. Está haciendo ver a la mayoría de la población que la fruta no llega sola a los supermercados, que todo está interconectado en un delicado equilibrio inestable, y que cada una de nuestras necesidades del primer mundo tiene una infraestructura muy compleja detrás en la que participan cientos de personas.

Derivado de lo anterior, la restricción más severa impuesta por el gobierno español, donde tan solo se permiten las actividades "imprescindibles", ha sacado los colores a más de uno que pensaba que su actividad era indispensable para la sociedad. Al que, con americana y camisa miraba en el metro a la cajera de supermercado por encima del hombro mientras acudía cada mañana a Deloitte o PricewaterhouseCoopers a trabajar de "senior consultant". Ahora, esa cajera hace un trabajo vital para la sociedad, mientras él se queda en casa teletrabajando sintiéndose afortunado de que sus amigos comerciales en El Corte Inglés o en Securitas Direct se han ido a casa con un ERTE.

Los nuevos héroes de la sociedad estos días son los que siempre debieron ser, los que abastecen nuestras necesidades básicas en la pirámide de Maslow. Ignorados habitualmente al dar por satisfechas esas necesidades, no solíamos prestar atención a la labor de barrenderos, cajeros, limpiadores, transportistas, enfermeros, médicos, policías, agricultores, personal de mantenimiento, farmacéuticos, y un largo etcétera de profesiones que nos garantizan nuestros dos primeros peldaños de dicha pirámide: necesidades básicas y seguridad.

Forma parte de la naturaleza humana habituarse instintivamente a ser individualista cuando luce el sol, y buscar el colectivismo cuando llegan las sombras. Pensamos en nosotros mismos y en nuestro desarrollo personal cuando las cosas van bien, pero necesitamos el cobijo de la "tribu", de la sociedad, cuando nos sentimos indefensos. Esta afirmación podemos analizarla también en términos de libertades individuales: queremos liberalismo cuando luce el sol, y reclamamos autoritarismo cuando llegan las sombras. Es decir, somos reactivos: reaccionamos al problema como nos dicta nuestro instinto.

Esto, como podrás deducir, no es práctico. Si durante los buenos tiempos trabajamos la unidad del colectivo en forma de responsabilidad social, educación, empatía, formación de objetivos comunes, etc., logramos ir un paso por delante de los tiempos difíciles, anteponernos a ellos. Es decir, nos convertimos en seres proactivos. De esta forma, cuando surge el problema podemos conservar más libertades individuales, porque sabemos que hay un plan, una estrategia, y que cada uno de nosotros cumple una función. Eso hace que necesitamos menos medidas coercitivas y tomemos las medidas de forma más rápida y efectiva.

Esta crisis nos está enseñando a los que queremos una sociedad proactiva lo mucho que nos hemos equivocado y continuamos equivocando, y lo tanto que nos falta por hacer. Buscamos la crítica constructiva, que aporte, que mejore. Nos está enseñando el valor que tiene permanecer unidos en las sombras. Pero también está descubriendo y mostrando la verdadera naturaleza de aquellos reaccionarios que tanto piden libertades individuales en las épocas de bonanza, y que ante el miedo reclaman autoritarismo y aportan una crítica destructiva, que les dé el poder lo antes posible para aplicarlo.

El sol volverá a salir, como siempre lo hace. Pero depende de nosotros salir de esta situación reforzados y con los pies en la tierra, o seguir sin aprender la lección.


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