- DIARIO DE LA CUARENTENA #3 - COREA DEL SUR Y LA IMPROVISACIÓN OCCIDENTAL -

27.03.2020

¿Por qué en Europa o EEUU estamos fracasando tan estrepitosamente en el control de la pandemia? ¿Por qué China consiguió contenerla de una forma tan eficaz? ¿Y Corea del Sur? Hoy vamos a comparar las actuaciones de estos tres actores.

Paradójicamente, para luchar contra un virus de este tipo, las libertades individuales suponen un hándicap. Tener un Gobierno autoritario resulta mucho más eficaz a la hora de tomar medidas de confinamiento por su alta capacidad coercitiva, ya que es capaz de reducir la resistencia social a las medidas, censurar las críticas (dando mayor sensación de unidad al no percibirse una oposición) y suele acortar el tiempo necesario para decidir los procedimientos de actuación, ya que no se ha de transitar por los procedimientos democráticos. China logró así contener la pandemia. No vaciló en poner en cuarentena una región de 11 millones de personas, Wuhan. También es cierto que Wuhan solo representa un 4% de su población total, y ésta pudo ser abastecida en todo momento por el resto del país, cosa que no podemos hacer en Europa, ya que ni siquiera somos capaces de llegar a un acuerdo entre países del norte y del sur acerca de las medidas económicas para paliar la crisis. Si un país europeo se decide poner en cuarentena, está solo.

Sin embargo, el párrafo anterior no está del todo completo; para tener éxito en la lucha contra un virus, el autoritarismo es necesario cuando tu sistema democrático no funciona. Pero existen alternativas. El caso de Corea del Sur es distinto y paradigmático, ya que ha sabido entender el equilibrio entre libertad individual y necesidades colectivas. Hay que entender en primer lugar que en la cultura oriental (como también lo es China) el afrontamiento de situaciones de epidemias y pandemias es distinto; hay más concienciación y aceptación sobre el uso de mascarillas y medidas de distanciamiento social, y por su cultura además tienen distancias sociales (con extraños) y personales (con conocidos) más altas que en el sur de Europa. En segundo lugar, Corea del Sur es el 5º país del mundo con más porcentaje de empresas tecnológicas y uno de los más familiarizados con las nuevas tecnologías y sistemas de gestión de la información. Y en tercer lugar, con los virus en 2013 del SARS y sobre todo en 2015 del MERS, Corea del Sur sufrió una dura crisis sanitaria y económica posterior en la que se criticó duramente al Gobierno por la mala gestión.

Pero en Corea hicieron algo que en los tiempos que corren escasea: aprendieron la lección. Detectaron que su mayor error se debió al mal diagnóstico de casos, al caos generado en la detección y monitoreo. Y ante esta nueva crisis, desde que China informó de los primeros contagios, se prepararon para ello y tomaron pronto medidas de aislamiento social en cuanto comenzó el contagio local. Pero sobre todo informatizaron el sistema y realizaron tests de forma masiva, lo cual les permitió controlar mucho mejor la expansión de la enfermedad. Aunque no han estado exentos de críticas por la evidente pérdida de libertades individuales, la colaboración ciudadana ha sido también clave, lo cual les ha dejado "solo" 8.000 casos y un 0,9% de mortalidad, muchísimo más baja que la que tenemos actualmente en Italia o España.

En occidente todo es distinto. Ni tenemos gobiernos autoritarios (por suerte) ni gobiernos que aprendan la lección. Somos arrogantes, porque confiamos en nuestra capacidad de improvisación a la hora de enfrentarnos a las crisis. Pero ante casos como este, esa carencia en planificación resulta desastrosa porque los efectos de las medidas no se ven hasta muchos días después. Incluso estamos empezando a ver corrientes de pensamiento fuera del marco reaccionario de EEUU o Reino Unido que plantean si ya es demasiado tarde para contener la enfermedad y es mejor seguir manteniendo la actividad económica y asumir las muertes.

En España, La improvisación fuera de la comedia no se nos da muy bien. No sabemos cuándo es el momento de tomar la siguiente medida restrictiva, ni dónde adquirir suministros médicos fiables. Estamos colapsados, sin medios, dependiendo en exceso en nuestra respuesta de donaciones anónimas (y no tan anónimas) de individuos altruistas porque durante años hemos estado saboteando nuestra propia sanidad pública. No sabemos qué profesionales han de ser contratados de forma extraordinaria y a qué profesionales debemos exigir que se presenten voluntarios. La población estuvo desoyendo constantemente los consejos de reducir la movilidad, y hasta que no se instauró el estado de alarma y se plantearon sanciones, continuamos yéndonos a nuestras segundas residencias o a actos multitudinarios.

E incluso en estado de alerta, tenemos a varios políticos de distinto signo al Gobierno tanto al mando de comunidades autónomas (Madrid o Cataluña entre otros) como en la oposición nacional lanzando mensajes contradictorios, difundiendo bulos y confrontando constantemente al Gobierno, alentando la crispación social en lugar de transmitir una sensación de unidad y apoyo. No hay una base de datos unificada en tiempo real y tenemos que esperar a que cada comunidad autónoma envíe sus datos a Madrid.

Y lo que es peor, el secreto del éxito de Corea del Sur, la aplicación masiva de tests a la población, ni siquiera ha empezado.


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